Noreste de Cerdeña

Noreste de Cerdeña

Tras tres noches en Cagliari mi viaje por esta maravillosa isla tenía como destino un hotel que había buscado cerca de Olbia en el que iba a pasar tres noches.

Mi plan inicial era parar a visitar en el camino de subida Cala Goloritzé y Cala Mariolu, unas bonitas calas que se encuentran al este de la isla.

Playas del Este de Cerdeña

Sin embargo, al irse acercando el día y al profundizar un poco sobre ellas, descubrí que, según muchos, se trataba de las playas más bonitas de la isla, pero que para llegar a ellas había que hacer un carretera de agárrate + una caminata de una hora, así que no era la mejor opción para este día de transición entre un punto y otro de la isla.

En total a mi me suponía 3 horas de moto + 1 hora de caminar hasta llegar a la playa, para luego caminar otra hora para volver y hacer 3 de moto hasta el nuevo hotel.

Me pareció una animalada, y más teniendo en cuenta que iba a dejar la moto cargada con toda la ropa para ir a una playa desierta a una hora de camino en la que además no habría chiringuito en el que comer.

Me recomendaron una opción que tiene también muy buena pinta, que es ir a cala Ganone, un poco más al norte y alquilar una zodiac o una excursión en barco que te lleva de ruta por estas calas y otras de alrededor.

También me pareció demasiado tiempo en un barco a sumar a las horas de moto que ya tenía.

El motivo por el que estas calas son tan bonitas, pero de tan difícil acceso es que se encuentran todas al pie de un acantilado.

No obstante, me he quedado mucho con las ganas de explorar esta zona y si tuviera que planificar el viaje, cogería por lo menos una noche de hotel o dos por ahí.

Así, que finalmente lo que hice es buscar una playa que me quedara relamente de camino y escogí ir a Spiaggia di Berchida.

La verdad es que se trata de una playa preciosa. Arena blanca en playa abierta de aguas turquesas con una laguna en la entrada y campo y montaña detrás.

Se encuentra en un sitio bastante aislado de forma que hasta el parking de la playa se llega por un camino de arena que sale de la carretera principal.

Una vez en la playa, si no te quedas en la entrada desde el parking y andas un poco puedes llegar a estar prácticamente solo.

Tras un buen paseo, unos cuantos baños, un poquito de yoga y una comida en el cutre chiringuito que hay en la playa, volví a la moto para dirigirme al nuevo hotel.

Valkarana Relais di Campagna

Y en el hotel me paro a hablar de él porque fue una increíble sorpresa. Se encuentra a unos 40 minutos de Olbia, la ciudad grande de la zona, y de las principales playas y puntos de interés de Costa Esmeralda.

Está al lado de un pueblo, Sant’Antonio di Gallura, que está en la cima de una montaña.

El hotel, está casi al pie de un pantano que domina todo un valle y el propio hotel es prácticamente el único indicio de civilización que alcanzan los ojos cuando te encuentras ahí.

Así, que te hospedas en una habitación espaciosa con todas las comodidades, pero sin demasiadas pretensiones, con vistas a un lago y a a las montañas.

Todas tienen ventana y terraza mirando al lago. Desayunarás en la terraza del restaurante que también mira hacia el lago y puedes reservar para cenar en el hotel. Además tiene una magnífica piscina con hamacas en las que relajarse.

Quizás la localización no es la más adecuada si pretendes ir a cenar a los pueblos costeros, puesto que ya habrás hecho 40 min de ida y de vuelta para ir a alguna playa durante el día y puede que te de palo volver a hacerlos para la cena.

Pero si buscas también tranquilidad y relax, hospedarse aquí y quedarse a cenar puede ser una opción increíble para tus vacaciones. Si no te importa volver a hacer kilómetros para la cena también.

A 20 minutos también tienes Arzachena, que es el pueblo grande de la zona, donde podrás encontrar de todo y donde hay sitios para cenar y tomar algo si no quieres ir hasta los pueblos de costa.

Otra opción que te queda a 20 minutos más o menos es San Pantaleo.

Pueblos de la Costa Esmeralda

Pues bien, no solo hay estos dos pueblos por esta zona para pasear por la tarde, tomarse un helado, o una copa de vino y llegar así a la hora de cenar en alguno de los restaurantes de la zona.

Pero bueno, ya que hemos hablado de él, empecemos por este.

San Pantaleo

Los que esteis familiarizados con nuestra querida Ibiza, tal como pongáis los pies en este pueblo, os trasladaréis directamente a Santa Gertrudis, o al menos eso me pasó a mi.

Se trata de un pueblo de interior a cierta altura en el que hay una plaza central con unas cuantas calles alrededor con mucho ambiente.

Es conocido por su artesanía y también por el mercado de los martes en el que puedes comprar productos típicos de la gastronomía sarda.

Terrazas donde tomar algo o comer, casas con encanto, una bonita iglesia y tiendecitas para entretenerse.

El pueblo tiene mucho encanto y me dio la impresión de que es un lugar de peregrinaje de gente con cierto poder adquisitivo que tienen toda la pinta de tener una segunda residencia por ahí.

La sensación que me dio es que la gente que paseaba, cenaba o tomaba algo por el pueblo, si fuesen Barceloneses, tendrían un segunda residencia en la Costa Brava.

Total, que ahí me quedé a cenar en la terraza que me pareció mas cool de un sitio llamado Caffè Nina.

Básicamente es un sitio en el que tomar algo para beber, vino, cocktails, café…., pero que lo puedes acompañar con diversas opciones de embutidos y quesos típicos de la zona que están requetebuenos.

Porto Cervo

Yates de más metros de eslora de los que puedas imaginar, rolls royce, maserati,…

Vamos, sitio de gente con muuuuuucha pasta donde el show off y ver quien la tiene más grande (la cartera) son la máxima atracción.

El pueblo parece un macro centro comercial tipo la Roca del Vallés con las marcas más caras de todo lo que puedas imaginar, muchos sitios para comer o tomar una copa, casoplones y todo rodeando una bahía y un puerto donde los barcazos parece que estén expuestos para que los mortales flipemos paseando por el paseo.

A algunos os parecerá una cutrez tanto aparenteo, a otros quizás no os atraiga nada ver un sitio de ricos de este calibre, pero a mi, me parece que estos sitios hay que ir a visitarlos por lo menos una vez en la vida y meterse un poco por dentro para ver lo que se cuece.

Así vemos un poco de que palo van esta gente y con un poco de suerte quizás hasta se nos pega algo de su abundancia.

Así que, pasé un poco de pensar si era barato o caro y aproveché que hacia una tarde fantástica para tomarme un Apperol Spritz primero en una terracita con vistas a todo el percal

y cambiar luego de sitio para cenar otro (café du port) en el que cené bastante bien y a un precio no demasiado desorbitado teniendo en cuenta donde estaba.

La verdad es que me quedé bastante satisfecho con la cena en este sitio. Sin que la comida sea excepcional, el sitio tiene una terraza encantadora que da al puerto con una zona para tomar algo y una para cenar.

El servicio fue muy agradable y el robo fue totalmente controlado, es decir, no fue barato, pero tampoco fue un atraco ni hubo sorpresas respecto lo que esperaba pagar.

Al final gastarse un día 20 0 30 euros más de los que costaría esa cena en un sitio más normal tampoco te hacen más rico ni más pobre tu!

Por cierto, me quedé sin probarlo, pero a las afueras de Porto Cervo me habían recomendado el restaurante Spinnaker, otra vez alguien que sabe de lo que habla, así que os lo dejo como opción para que lo probéis y me contéis que tal si vais por ahí.

Porto Rotondo

Este es un pueblo al que no tenía pensado ir y que me recomendaron una vez estaba ahí, así que me fui una tarde a dar una vuelta.

¡Y fue todo un acierto!

Se trata de una bahía súper cerrada que da forma, como su nombre indica, a un puerto redondo, con un pueblo de callejuelas muy bonitas que lo rodean.

Es un pueblo en el que abundan las casas de veraneo de gente bien, pero aquí, aunque se ve que hay dinero, queda de lado el aparenteo de Puerto Cervo, o por lo menos no es tan obvio.

El pueblo ofrece muchos sitios para cenar cerca del mar y, sin duda, si hubiese tenido más días me hubiera acercado a cenar otro día, pero me conformé con tomarme un helado después de la playa mientras lo visitaba.

Olbia

Por último os hablaré de la capital de la Costa Esmeralda.

Tuve dudas respecto si merecía o no la pena ir y al final la última noche fui a ver el centro y fue un acierto.

Tiene un calle principal, Corso Umberto I, en la que hay un ambientazo de gente paseando, cenando y tomando algo.

La calle lleva hasta el mar y, tanto en ella como en las que la rodean, hay muchísimos sitios para comer y tiendecitas la mar de monas para pasar un buen rato dando una vuelta.

Casi al final de la calle, llegando al mar, vi una terraza con música en directo que me enamoró. Así que me decidí a cenar en ese sitio, el restaurante Namasté.

Encantador para cenar. Se trata de un jardín precioso en el que la oscuridad y las luces tenues juegan con la vegetación.

Ese día había además un grupo que hacía versiones de canciones con mucha gracia y que acompañaba perfectamente el ambiente relajado del sitio.

La comida y el servicio tampoco defraudaron.

Después de cenar, de vuelta por la calle del Corso Umberto I, vi una heladería artesanal que tenía una cola importante y pensé que seguro que la gente hacía cola por algún motivo, así que me decidí a hacer los 5 minutos de cola para probar el helado de GAP gelateria Artigianale.

¡Good decision!

Pero si la gente va a Costa Esmeralda, que sí, tiene pueblos muy monos, es por sus playas.

Playas de Costa Esmeralda

La verdad es que no visité muchas porque fui variando un poco el plan sobre la marcha, pero sí que me dio tiempo a ver algunas.

Spiaggia Capriccioli

Mas que una playa en verdad son como 4 calas distintas. Cuando llegas y dejas la moto o el coche en el parking tienes dos de ellas a un lado y otras dos al otro.

Arena blanca, rocas a cada lado de la playa, agua turquesa calmada y barquitos y no tan barquitos fondeados en el fondo. En fin, preciosa, eso sí, en Agsoto, a tope de gente.

De esa zona en concreto, que es la que está cerca de Porto Cervo, Porto Rotondo… y que es propiamente la Costa Esmeralda, no fui a ninguna más ya que ese día no hacía muy bueno y me fui a ver Porto Rotondo. Tenía pensado ir a Spiaggia del Principe, pero al final no fui.

La verdad es que la impresión que me da es que vayas a la playa que vayas todas serán más o menos parecidas, arena blanca, agua turquesa, transparente y calmada, naturaleza y mucha gente si es agosto.

El resto de días fui a otras playas que ahora os cuento.

Rena Bianca (Santa Teresa di Gallura)

Es la playa principal de este pueblo, Santa Teresa di Gallura, que se encuentra en la parte más al norte de la zona.

Des de la playa se puede ver Córcega y, como las de la zona, y como el nombre indica, se trata de una playa abierta de arena blanca, en este caso sin ser una playa de aguas tan calmadas como las de Costa Esmeralda ya que da a mar más abierto.

Os hablo de la playa porqué en realidad yo fui a ver la playa, pero os lo podría haber puesto como pueblo porque es muy bonito.

Sin embargo, aunque lo tenía apuntado para ir a cenar y verlo, me dio mucho palo ir hasta ahí solo para cenar ya que se encontraba bastante lejos del hotel.

Pero si que me acerqué a la vuelta de La Maddalena a darme un baño, quitarme la sal, es de las poca que tiene duchas de agua dulce, y ver un poco el pueblo.

Costa Paradiso

Se le llama Costa Paradiso a toda la costa norte que va desde Costa Esmeralda hasta Catelsardo y, en mi camino hacia Alghero, donde iba a pasar los últimos días en esta maravilla de isla, me paré en una de sus playas, que son todas mas o menos iguales.

Arena blanca, mar abierto y playa enorme de kilómetros de alargada. En concreto me paré en la Spiaggia li Mindi di Badesi, pero vamos, en el fondo se trata de una playa enorme que va desde Isola Rosa hasta Castelsardo, aunque vaya cambiando de nombre.

¡Y lo mejor, lo dejo para el final!

No tenía pensado ir, porque coger un ferry y cambiar de isla me daba un poco de palo, pero el segundo día me dirigía hacia la Spiaggia de Rena Bianca, de la que ya os he hablado, y de camino pasé por Palau, que es desde donde salen los ferrys hacia La Maddalena.

Así que me paré a preguntar, 21 € yo y la moto ir y volver, ferry cada 30 minutos y solo tardaba 20 en cruzar de una isla a la otra, así que mis planes cambiaron de golpe.

La Maddalena

Esto no es ni una playa, ni un pueblo, es una isla entera con una ciudad bastante grande conectada por puente con alguna isla más pequeña en un conjunto de tropocientas islas todas ellas muy cerquita las unas de las otras y muy cerquita también de Cerdeña.

La isla principal diria que es algo más pequeña que Formentera, para que os hagáis una idea.

Vamos un sitio al que ir a pasar unos cuantos días si puedes y si tienes barco mejor que mejor.

Hay miles de playas y calas, a cada cual más bonita. Todas ellas con arena blanca, aguas cristalinas con miles de tonos y mar súper calmada.

El paisaje es brutal. Desde la arena siempre tienes la playa de tus sueños delante con tierra detrás ya que seguro que al otro lado del agua hay Cerdeña, alguna de las otras islas o la propia isla en la que estás.

En concreto visité las siguiente playas:

  • Testa di Polpo
  • Spalmatore
  • Spiaggia Monti d’à Rena
  • Cala Garibaldi

Pues bien, ya había visto la parte noreste de la isla y me había quedado fascinado, ahora ya solo me faltaba el noroeste y, tras visitar la famosa Costa Esmeralda, no pensaba que lo que viniese me fuera a sorprender demasiado.

Sin embargo, lo más bonito aún estaba por llegar, pero eso lo dejo para el próximo y último post de este fantástico viaje.

Os dejo un mapa de los sitios comentados:

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