Ca L’eudald

Cocina tradicional de la Cerdaña con productos autóctonos

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30 - 50

Como ya os he dicho en algún otro post el esquí es una de mis pasiones.

Este mes de febrero está siendo especialmente bueno ya que llevamos dos o tres semanas de anticiclón después de que cayera una gran nevada, por lo que las condiciones para esquiar son óptimas: todo abierto, nieve en buen estado y sol.

Así que, como tengo la suerte de poder subir cuando quiera y este año me apetece especialmente, llevo varios fines de semana seguidos por la Cerdaña.

Como la comarca está a tope y nos despistamos bastante a la hora de reservar en algún sitio para cenar, nos tenemos que esforzar al máximo para encontrar sitio ya que nuestros preferidos suelen estar llenos cuando nos decidimos.

Así, dando vueltas y después de llamar sin éxito a algunos sitios, alguien sugirió ir a Ca l’Eudald y ¡Bingo!

No había oído hablar de él y no sabía que esperar. Por lo que me dijeron mis acompañantes, el sitio había tenido mejores y peores épocas en el pasado, pero alguien había ido hacia poco y le gustó.

Restaurante en Alp

Así es, en este pueblo, en el que muchos deciden alojarse dada su proximidad a Molina y Masella y al Túnel del Cadí, hay varias opciones para comer y, esta, es una de ellas.

Por cierto, justo al lado, está Cal Padrí, un restaurante que también descubrí este fin de semana con una amplia terraza a la que le da el sol de pleno al mediodía y en la que, sin demasiadas florituras, te puedes tomar unos entrantes y una carne a la brasa muy correctos.

Ca l’Eudald es un hotel con un restaurante con capacidad para muchos comensales. Ofrecen cocina de proximidad, por lo que los platos son los clásicos de la zona.

Así podrás comer cosas como una buena sopa de cebolla, trinxat, caracoles y cosas por el estilo y acompañarlo de carnes guisadas, al horno o a la brasa. Para los amantes del pescado también ofrecen algunas opciones.

La verdad es que la mesa que nos dieron era ideal, en un rincón que ofrecía intimidad, amplia y redonda, que es lo mejor para que fluya la conversación en grupo pequeños.

¡Si sois dos sentaros en L o en la barra! Ya lo he dicho muchas veces. Nada de uno en frente del otro en plan entrevista de trabajo. Hay que estar lo suficientemente cerca para poder tocarse.

En cuanto al servicio, el camarero que nos atendió era un crack. De esos que se nota que llevan años en el oficio y que saben hacer las bromas adecuadas para generar un buen ambiente, pero sin entrometerse en conversaciones ajenas, que es de lo que se trata.

La decoración del local es de tipo rústico, sitio de los que se ve que lleva muchos años a las espaldas, lo que hay que saber apreciar.

En definitiva, si bien este sitio no entrará en mi top de sitios de la comarca, la verdad es que cenamos muy a gusto, la comida estaba muy buena y me lo guardo en el tintero como sitio a tener en cuenta para ir variando y para cenas improvisadas en momentos en que todo está a tope.

¡Feliz lunes y gracias por leerme! Kisses

 

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